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La fachada

Las fachadas frontales de las iglesias son la fiel manifestación de la aparente dicotomía entre diversidad y familiaridad. Claramente, la madera y las técnicas constructivas imprimen cierto grado de uniformidad, conferido por el dimensionamiento de las piezas y la pátina del tiempo, que tiñe el material hasta mimetizarlo con el paisaje. También contribuye a ello la imperfección propia de la arquitectura vernácula, del trabajo artesanal y de la precariedad de recursos que obliga, a veces, a ingeniosas soluciones que contrarrestan las carencias de herramientas apropiadas o de procedimientos adecuados.

Rasgo común de estas doce iglesias rurales es la presencia de una sola torre, coronada por el chapitel y la cruz. Los tambores o cañas ─una o dos, dependiendo el caso─ se apoyan en el dado basal desde donde se despliega el hastial de pendientes variables.

En la primera caña y hastial, algunas iglesias exhiben varias ventanas, como en los templos de Matao, Chullec y Llingua; en Caulín y San Javier, en cambio, la apuesta es por una mayor hermeticidad.

Caulín
San Javier
Matao
Chullec
Huyar Bajo
Teupa
Compu
Llingua
Quehui
Apiao
Lincay
Puchilco

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Cuaderno de CaulínCuaderno de San JavierCuaderno de MataoCuaderno de ChullecCuaderno de Huyar BajoCuaderno de TeupaCuaderno de CompuCuaderno de LlinguaCuaderno de QuehuiCuaderno de ApiaoCuaderno de LincayCuaderno de Puchilco

La grandeza de doce pequeñas iglesias

La fachadaEl paisajeEl conjuntoLa volumetríaEl pórticoLa pielLa torreLa estructuraEl coroLa bóveda interiorLas columnasLa imaginería