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El cuaderno de Teupa

cuaderno 6 de 12

Dibujo de la fachada de la iglesia de Teupa
Nave de la iglesia de Teupa con bóveda celeste y guirnaldasColumnas y bancas celestes con guirnaldas, en la iglesia de TeupaEstructura de madera del interior de la torre de la iglesia de TeupaInterior de la iglesia de Teupa hacia la entrada, con el coroImagen de la Virgen con manto azul y el Niño en brazos, en la iglesia de TeupaTorre de la iglesia de Teupa vista desde lo alto, con el camino y el marVista aérea de Teupa con el bosque, el camino, el cementerio y el marLa iglesia de Teupa vista en diagonal, con su nave de tejuelas oscuras y su torreTejuelas gastadas y una puerta lateral de la iglesia de TeupaFachada de tejuelas de la iglesia de Teupa con su torre, en un pradoPuerta de madera tallada en el frontis de tejuelas de la iglesia de TeupaVista aérea cenital de la iglesia de Teupa, el cementerio y el bosque1 / 12

Mañungo en Teupa

La sinuosidad del camino va dibujando la disposición de las construcciones de Teupa. Uno se podría imaginar que, paralelo al camino, va avanzando un tren, en el cual la locomotora es la iglesia y detrás lleva a remolque cada una de las casitas que representan las tumbas del camposanto.

Un pueblo lineal, que va replicando las curvas propias de la geografía del lugar. Todo es incesantemente verde. Pero nunca el verde es el mismo. Se despliegan matices diferentes a cada paso, como si la naturaleza no se cansara de inventar.
Lo mismo que ocurre en el resto del archipiélago, es difícil saber si en Teupa es el mar el que va escudriñando la tierra o es la tierra la que se adentra irrespetuosamente en el agua.

Mapa del archipiélago de Chiloé.


Retrato dibujado de Doña Tita, de Teupa

Doña Tita

Teupa es un remanso, como tantos en el archipiélago. Un maravilloso territorio que en tan poco contiene tanto. La señora Tita Bañares no quiere desprenderse de sus raíces y se conforma con mantener lo que su madre fue atesorando en el curso de su vida. Ama todo lo que tiene, porque proviene de su madre y de su familia. Ha llegado el momento de instalarse nuevamente donde siempre han estado sus raíces. Y en este empeño, no está sola. Le acompaña Carlos Baeza, su marido, quien ahora remodela la casa que fuera de su madre Adelicia.

Don Carlos va trabajando paso a paso, con parsimonia de hombre sin compromisos, los muchos detalles de cada una de las habitaciones de la vetusta casa. No le importa demorarse el resto de su vida, porque nadie le apremia.

Yo me detengo a mirar lo que hace. Los entablados, los marcos de las ventanas, los ornamentos. Todo está trabajado con una dedicación abnegada, como si se tratara de satisfacer el encargo de un rey. Dice que está contento de hacer lo que hace. Siente como si se estuviera edificando la casa por primera vez.

Un hombre limpia una ventana, en la historia de doña Tita, en TeupaLa torre de la iglesia de Teupa vista a través de una ventanaPuertas de madera antiguas con pintura descascarada y un candadoCasa de madera con una persona asomada en la ventana del altillo, en TeupaUna persona sube a una silla de madera para alcanzar el muro de una casaCasa de madera con techo rojo junto a la calle, en Teupa1 / 6

Esta etapa de su vida la disfruta y para él es la materialización del sueño compartido con doña Tita: abrazarse al terruño en el que, en años pasados, forjaron una familia.

En los alrededores de la casa, más de cuarenta y cinco hectáreas esperan ser trabajadas. Mientras tanto, todo es silvestre, rústico, como si la naturaleza estuviera todavía virgen.

Metros más allá hay una cocina-fogón, ya derruida.

En esa vastedad caminan las ovejas, el ganado cabrío, perros, gatos. A su manera, han ido encontrando su propio espacio.

Una tumba con flores en el cementerio, en blanco y negro

Hemos ido juntos al cementerio, que colinda con sus propios terrenos. Desde la casa que era de su madre, por la única calle de Teupa. Pasamos junto a explanada y por el costado de la iglesia. Al final, una pequeña puerta que permite el acceso. Caminamos entre los estrechos pasillos y las flores plásticas.

Una siembra de casas pequeñas, muy próximas entre sí, cubren gran parte de la extensión del camposanto. Cada una de esas casitas marca una tumba.

Allí tiene a su madre, doña Adelicia Mansilla, que falleció hace once años.

Estamos frente a la tumba, que la propia difunta mandó a construir doce años antes de su muerte.

Doña Tita no quiere alejarse de su madre y por eso tiene reservado el espacio junto a su tumba. Algún día ella será sepultada allí.

Doña Tita sostiene una fotografía enmarcada de un jardínCasitas funerarias blancas y azules en el cementerio de TeupaRamo de flores artificiales sobre el pastoCruces en el cementerio de Teupa, con el pasto escarchadoDoña Tita de pie entre flores en el cementerio de Teupa1 / 5

-Puedo seguir haciendo mi vida gracias a ella -dice-. Y todo lo que hago por los demás, lo hago en nombre de ella. Mi madre me enseñó todo. Era bondadosa y solidaria. Cada vez que ordeñaba las vacas repartía la leche entre los vecinos que lo necesitaban. Era el momento del desayuno. A mí me tocaba ordeñar y luego repartir.

Un recorrido desde su casa al cementerio de Teupa junto a doña Tita.
Juegos infantiles de madera en un campo, bajo un cielo azul

Retrato dibujado de Rafaela, de Teupa

Rafaela

La semilla de Teupa está floreciendo. Existen niños y niñas aún. Muy pocos, pero son una esperanza para la localidad. Aunque no sería extraño que, cuando sean mayores, deban emigrar.

Con Rafaela, original de Punta Arenas, recorro la escuela rural de Teupa, localizada a escasa distancia de la iglesia y del cementerio, a un costado del mismo camino.

En esta escuela son siete los niños en total. Todos se sientan en una misma sala, donde cada uno recibe educación diferenciada. Los más grandes tienen el deber de acompañar a los más pequeños en los estudios. Pero durante el recreo las diferencias de edad parecen no importar.

Si hace frío o si está lloviendo, pueden quedarse bajo techo y cerca de la estufa siempre encendida. Para pasar el tiempo tienen un par de salitas, un espacio común y una cocina. El espacio común es sala de juegos, de reuniones y comedor, todo al mismo tiempo.

Con Rafaela conozco a algunos de sus compañeros y amigas. Muchos de ellos vienen de lejos, acompañando a sus padres que visitan o se quedan en Teupa por distintos motivos. Hay hijos de artistas, hijas de ingenieros y otros tantos que están aquí solo por querer vivir en un lugar calmo y sereno.

Un rápido recorrido por la escuela de Teupa.
La iglesia de Teupa y su cementerio junto al camino, vistos desde lo alto

Retrato dibujado de Don Ramiro, de Teupa

Don Ramiro

En la iglesia está el fiscal Ramiro Barría, con treinta y cinco años de experiencia en el oficio. Lo hace con devoción. Lo conozco desde que fue nombrado. Me recuerda que la iglesia se construyó hace ciento veinte años. Aunque sé que exagera, prefiero no contradecirle, porque tampoco tengo pruebas del año de construcción.

Ramiro siente que el apoyo de la comunidad es cada vez menor y que, por distintas razones, se han ido alejando de la iglesia. Antes la participación era activa y espontánea.

Retrato de un hombre con barba y cabello rizado oscuro, con expresión neutral, sentado frente a una estructura de madera. Fondo con un túnel o pasa…

Saca cuentas de que han pasado muchos carpinteros por la iglesia. Pero ninguno como mi amigo Juan Barría, con el cual he compartido varios trabajos.

Plano esquemático de un edificio con la torre parroquial, nave central y corte longitudinal, dibujado en papel cuadriculado

Corte longitudinal iglesia Teupa.

Adentro todo está muy cuidado. La decoración es obra de la comunidad, con las ideas de todos. Las primitivas guirnaldas de avellano se han terminado por reemplazar por las actuales de plásticas.

Me muestra la imaginería y los santos que dan vida al interior y que representan el misticismo y la fe. Y me va mostrando, una a una, las imágenes. La más importante es la Virgen del Carmen, que ya tiene unos cien años y se ha restaurado unas tres veces. Luego está el Nazareno crucificado, Teresita de los Andes, la Virgen María. El Mes de María es otra de las tradiciones que ha desaparecido. En el otro costado, San Antonio, la Virgen del Carmen y Nuestra Señora del Rosario, que han sido donados por los fieles -me señala hacia los pedestales de enfrente.

Cruz y figuras de pájaros sobre el techo de la iglesia, al anochecerFrontis de la iglesia de Teupa al anochecer, con las ventanas iluminadasVestiduras litúrgicas bordadas colgadas en una pared de maderaLa iglesia de Teupa y el cementerio junto al camino, al anochecerCasitas funerarias de colores en el cementerio de TeupaTumba de cemento con una cruz en relieve y flores de coloresMuro de tejuelas y puerta lateral de la iglesia de Teupa1 / 7
Una visita al interior de la torre de la iglesia de Teupa.

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La grandeza de doce pequeñas iglesias

La fachadaEl paisajeEl conjuntoLa volumetríaEl pórticoLa pielLa torreLa estructuraEl coroLa bóveda interiorLas columnasLa imaginería